¿Prosperar? ¡No gracias!
Algunas voces sugieren que el número de personas a quienes se les puede considerar verdaderamente prósperas es menor al 2% de la población mundial. Es decir, la probabilidad de que tú seas una persona no-próspera es muy, muy alta. Y si esa es tu realidad, posiblemente se debe, en gran parte, a que tu actitud hacia la prosperidad es: ¿Prosperar? ¡No gracias!
A la generalidad de las personas ¡no les interesa prosperar!
Están atoradas.
Atoradas con la educación que tienen y sin ningún deseo de obtener más. Dedicando su tiempo libre a cualquier actividad que no tenga nada que ver con prosperar. Dedicando sus recursos económicos a cualquier cosa, menos a su desarrollo personal.
Atoradas en la estabilidad. Defendiendo su empleo o posición en el mercado. Pensando que tomar riesgos es malo. Observando serenamente que los años pasan y sus circunstancias no mejoran.
Atoradas en una sociedad a la que le encanta el baile del fracaso. El baile de la victoria, no tanto, ese suena a presunción. Pero el del fracaso, ese suena bien. Escucha al comentarista de un juego de futbol criticando el desempeño pobre de un jugador o de un equipo. Es fácil señalar, encontrar culpables y criticar. El baile de la victoria (el que te lleva a prosperar), ese no es fácil.
Atoradas defendiendo el estatus quo. Encontrando explicaciones para cuadrar al mundo a sus paradigmas. Con una actitud de “yo tengo la razón”. Sin humildad, tolerancia u optimismo. Sin ningún deseo de ponerse creativas para hacer algo que no sea obvio o intuitivo.
Atoradas en una agenda impuesta por un cliente o un jefe, sin ningún deseo de comenzar algo por cuenta propia. Eso requiere iniciativa y es mucho más cómodo seguir órdenes o reaccionar a las demandas de otros.
Atoradas en una expectativa de mejora suscitada por un golpe de suerte. Sin ningún deseo de esforzarse y de pagar un precio. Los héroes que inspiran lágrimas, esos sí pagan un precio alto, tan alto que duele. Pero eso es para los héroes, no para el 98% de la población que evita el dolor a toda costa.
Atoradas en el promedio. En lo que es normal. Normal como voltear alrededor y no identificar a nadie prosperando. Normal como concluir que la prosperidad es tan difícil, que ni siquiera vale la pena intentarlo.
La prosperidad de una nación depende de la prosperidad personal de cada uno de sus habitantes. Para que un país sea próspero, sus habitantes deben ser prósperos. Y si gran parte del problema es que a la generalidad de las personas no les interesa prosperar, ¿no es lógico que el primer paso para tener una nación próspera sea que sus habitantes se interesen por prosperar?
Si andas en el fango, te vas a ensuciar. Es decir, el medio ambiente a tu alrededor te afecta para bien, o para mal. Y el medio ambiente que rodea al 98% de la población no es uno que promueve el interés por prosperar.
Si un análisis de tus circunstancias arroja que no eres una persona próspera, te invito a que des el primer paso: ¡interésate por prosperar!
¿Cómo? Por contagio.
Únete a un grupo de personas que tengan por costumbre juntarse frecuentemente con el propósito de prosperar. No importa si aun no han prosperado, lo importante es que tengan el deseo de hacerlo. Recuerda que el que busca, encuentra.
¡Y ese es el primer reto! Encontrar un grupo de personas que aspiren a prosperar. Hay tan pocas personas procurando prosperar, que no será fácil.
Y cuando finalmente encuentres un grupo, ten la disciplina suficiente como para asistir a todas las reuniones y no faltar a ninguna. Sí, vas a sentir los síntomas habituales que te sumergen en la estabilidad y alejan de la prosperidad.
Resiste.
Las personas que están tan locas como para pensar que pueden prosperar, son las que lo hacen.
Quien anda entre lobos, aprende a aullar. Si quieres prosperar, conviértete en ese tipo de persona loca que rompe con la rutina, sale de casa, se junta con otros que pretenden lo mismo y sobre todo, hace algo al respecto.
¿Prosperar? ¡Sí gracias!
Si te interesa el tema y quieres información más detallada, ve este otro video:
http://www.prosperidad-economica.com
Este es el primer artículo de la serie Construye un Mejor Futuro.
- Sintonízate en el canal de la prosperidad
- Toma consciencia de tu nivel de inteligencia financiera
- Aplica los conceptos básicos para el control de tu futuro
CARMEN CENTURION CACERES
abril 17, 2012.
ME HA PARECIDO UNA GRAN REFLEXIÓN, GRACIAS, BUENA MOTIVACIÓN.
Enlace permanente